miércoles

Estusha, la hija de Jacobo Grinberg, una hermana espiritual:


- Un enigmático sonido:

Un domingo por la tarde, hace cerca de tres décadas ya, me encontraba en casa haciendo algunas actividades acompañado por los sonidos de la T.V. donde se transmitía el semanal programa de entretenimiento “Siempre en Domingo” de difusión nacional. De pronto, un sonido cautivador me llevó a un estado de consciencia alterado, era como un “canto de sirenas”. Del aparato salía una energía que me llevó a un estado de relajación tal que decidí recostarme y prestar toda mi atención a la señal que se estaba transmitiendo.

Disfrutaba extasiado aquellos sonidos musicales de gran belleza, que enmarcaban cantos salidos de voces profundas, sabias e igualmente bellas, producidos por un hombre joven que cantaba acompañado de hermosas mujeres, jóvenes también. Todos usaban sencillos atuendos que les daban un aire natural, así como de dignidad y autenticidad. Había algo sagrado en ese conjunto, y en esos cantos.
No se cuanto duró la experiencia en mi tiempo interno, en el tiempo común habrá sido alrededor de unos cuatro minutos, tiempo promedio de duración de una canción.

Si bien casi todo mi ser estaba concentrado en escuchar, una parte de mi mente no cesaba de preguntar ¿Quiénes son ellos? invitándome a poner atención durante la transmisión o al final de la misma, sin dejar de disfrutar el momento presente, para ver algún crédito, nombre o referencia del grupo.
El canto concluyó sin que se hiciera mención al nombre o se diera algún dato del mismo, y al terminar simplemente se dio corte a comercial con crédito al programa de televisión.
Mi mente se quedaría con el enigma durante varios años, y la respuesta, cuando correspondía obtenerla, vendría de manera prodigiosa y cargada de significado.


- Un encuentro con el Cielo y la Tierra:
Me encontraba en la ciudad de Oaxaca, en casa del entonces presidente municipal, invitado por unas simpáticas amigas, estudiantes de arqueología, que recientemente había conocido y con las cuales se dieron diversas sincronicidades. En particular con una de ellas de nombre Rocío, destinada más adelante a ponerme en contacto con Regina sin ser ella consciente, incluso hoy día que esto escribo, de la trascendencia que aquel evento tendría en mi vida.

El día anterior habíamos visitado la majestuosa ciudad sagrada de Monte Albán, que corona la cima de una montaña maestra, de gran energía, que la cobija y enmarca, y donde, por si lo anterior fuera poco, el cielo y la luz son de un indescriptible esplendor.




Desayunábamos para más tarde acudir al espacio destinado a la celebración de una de las fiestas más importantes de Oaxaca, quizá la más, “La Guelaguetza”, ancestral celebración donde se dan cita diferentes grupos étnicos de la región para compartir danzas cargadas de profundo significado, ataviados con sus coloridos atuendos tradicionales. Detrás de nosotros, un aparato de T.V. se encontraba encendido sin volumen, y de pronto algo hizo que mi atención se dirigiera a la pantalla dejando de atender momentáneamente a la conversación de mis acompañantes, para observar a un grupo formado por un hombre y varias mujeres.

Rocío sentada a mi lado notó mi interés y, sin tener conciencia ninguna de la importancia de lo que me revelaría, expresó de manera natural “¡Son el grupo Cielo y Tierra!.
Reconocía intuitivamente al grupo que desde hace años estaba presente en mi mente sin tener ningún dato de él. Me reencontraba con ellos y ahora tenía un nombre. Nuevamente mi amiga actuaba como providencial vehículo.
Todas las voces son las voces de Dios. Los ángeles, los mensajeros pueden presentarse por cualquier medio.

- Primera referencia de Estusha Grinberg:
Regresaba de mi viaje a Oaxaca, con el grato recuerdo de la experiencia vivida. Al entrar a mi casa procedí como era costumbre a escuchar los mensajes recibidos por la contestadora telefónica. Entre ellos se encontraba uno dejado por Sam Quiñones, un hombre a quien no conocía. La voz hablaba en español con un acento extranjero, me dejaba un número telefónico y me pedía que me pusiera en contacto con él pues estaba interesado en tener contacto con El Hermanito .
Me sorprendió mucho la llamada ¿Quién era él? ¿Quién le había dado mi número? ¿Cómo sabía que yo tenía vínculo con el “El Hermanito”.

Apenas unos meses atrás, por intermediación de Rodrigo un amigo de Costa Rica a quien conocí al día siguiente de una velación realizada con un grupo vinculado con la toltequidad en la zona arqueológica de Tula Hidalgo, me había llegado el contacto con, “Pachita la sanadora, a través de los textos escritos por el desaparecido investigador universitario Jacobo Grinberg.
Pachita, aclara Jacobo, “se forma” cuando la materia de Bárbara Guerrero es “tomada” por el espíritu de Cuauhtémoc, el tlatoani, el último gobernante azteca.

Igualmente por intermediación de Rodrigo, me fue posible asistir a una sesión con “El Hermanito”, sanador espiritual formado por la materia de Enrique Ugalde, hijo de Bárbara, en unión con el mismo espíritu de Cuauhtémoc quien se mantiene en activo de múltiples formas en continuación de su misión terrenal como guía de México.


Dado que el contacto con “El Hermanito” debe ser dado de manera personal y tiene restricciones, no podía darlo a un desconocido. Pero en tanto llegaba alguna indicación de universo, decidí hacer contacto con el interesado y averiguar más acerca de sus intenciones.
Le llamé y después de saludarlo, como referencias mencioné mi nombre y el asunto por el que me había llamado algunos días atrás.
Me respondió, soy periodista y estoy tratando de hacer un artículo para el “New Age Journal” sobre la desaparición de Jacobo Grinberg.

Inmediatamente entré en resonancia pues, al igual que él, derivado de las lecturas de los textos de la serie “Chamanes de México” que me había facilitado Rodrigo y que había devorado con gran interés, estaba muy sensible al respecto de todo cuanto se relacionaba con Jacobo.
Le comenté, – No te puedo garantizar en este momento que pueda darte acceso a “El Hermanito”, pero estoy profundamente interesado en tu investigación. Yo no pretendo publicar nada por ahora, pero tengo algo de información y si estas abierto te ofrezco que intercambiemos.

La parte que para mi era fundamental de Jacobo era su visión sobre “el mundo” de la conciencia y los chamanes, los hombres de conocimiento. El interés de Sam estaba puesta fundamentalmente, al menos por lo que percibí en esa conversación, en los detalles de la misteriosa desaparición del investigador. Valiosos detalles de la misma me fueron proporcionados por él por primera vez. Me habló del comandante Padilla quien estaba a cargo de la investigación y de las tres líneas policiacas que esta había seguido.
La primera apunta hacia un posible homicidio atribuido a su entonces compañera, de nombre Tere, también desaparecida hasta hoy día. Pero muchos cabos estaban sueltos en esa línea, el principal es que hasta la fecha no se han encontrado los cuerpos ni de Jacobo ni de ella. Además existían una serie de interrogantes, pues previa a la desaparición de ambos había en puerta un viaje, con varias versiones. Que si a Nepal, a Campeche, etc., pero no hay evidencia de que dejaran el país.

La segunda, por el tipo de proyectos con los que Jacobo estuvo involucrado a partir de cierto momento en su búsqueda por la expansión de la consciencia, llegó a correr el rumor de que se encontraba trabajando en un laboratorio ultra secreto en los Estados Unidos. Algunos afirman incluso que fue secuestrado por la C.I.A., etc..

La tercera línea, que ahora, después de recorrer un poco del camino, de estudiar tan sistemáticamente como me ha sido posible su extensa obra, consistente en cerca de 50 títulos, así como de múltiples sincronicidades que me han vinculado con Jacobo, considero es la correcta, e incluso fue claramente revelada por el mismo en sus textos finales y es la conclusión natural del camino seguido por todos los que intentan la expansión de la conciencia y el recuerdo de si mismos. Pero que nos resulta increíble para todos aquellos que nos encontramos en la consciencia ordinaria.

La última parte de la conversación con Sam fue la confirmación de que el encuentro con él era una cita orquestada por el orden del universo.
Me dijo - La única hija de Jacobo, se llama Estusha, es cantante y forma parte del grupo llamado “Cielo y Tierra” -, y mencionó también donde se presentaban en ese momento en la Ciudad de México.
Terminamos la conversación y no volví a llamarle, ni el a mí. Y tampoco sentí que fuera el momento para conocer a Estusha por lo que no intenté buscarla.


- Tercer encuentro con Cielo y Tierra:
Cierto día que me encontraba en un mercado callejero, curioseando. Frente a un puesto de discos compactos, de pronto, como me ha ocurrido en incontables ocasiones de mi vida en particular con libros y pasajes de los mismos, algo me llevó a bajar la vista y observar. Al hacerlo me encontré de frente con una colorida y onírica portada de un CD con una foto de los integrantes de un grupo musical, que con grandes letras decía “Cielo y Tierra”. Agradecí en silencio el encuentro y compré el álbum. Al llegar a casa lo escuché y desde entonces cada vez que resuenan esos cantos, me deleitan y evocan aquella extraordinaria primera experiencia de años atrás.
Los cantos contenidos en ese material llevan también el mensaje de Cuauhtémoc, hablan del despertar de México, así como del despertar de la humanidad, del planeta entero. De la nueva etapa sagrada de
el recuerdo de ayer y de nuestro verdadero hogar, la casa sagrada que nos recuerda nuestro verdadero origen.

Grupo "Cielo y Tierra": Luanna Bustamente, Angelika Baumbach, Pedro Vadhar, Estusha Grinberg y Mariana Gaja

- El encuentro con “La Puerta, una entrada a otra realidad”:
Desde hacía algunos años, derivado de las enseñanzas obtenidas en diversas tradiciones, entre ellas, la toltequidad, viajes por la montañas de México con Lilia la médium, etc., había tomado la costumbre de pasar el día último del año para amanecer el primero del siguiente, en algún lugar significativo. Entre ellos, una posa asociada con Quetzalcóatl cercana a Oaxtepec, Peña Bernal, uno de los tres monolitos más grandes del planeta, segundo de América ubicado en el estado de Querétaro, y por reciente referencia de un lugar donde se encontraba una monumental formación “natural” en las laderas de una montaña cercana al Tepozteco denominada “La Puerta de Quetzalcóatl”, ubicada en las afueras del poblado ubicado en el mismo estado de Morelos llamado Amatlán de Quetzalcoatl, decidí acudir al lugar.





La información me había llegado por mi amigo y colega Leonardo, investigador en astrofísica, quien conocía a Mónica, pues habían sido compañeros en la secundaria. Mónica era astróloga e hija de Germán Herrera autor de “La Puerta, una entrada a otra realidad”, libro donde entretejida con la leyenda de la puerta dimensional de Amatlán, que se dice permite trascender el espacio-tiempo común, se narran diversas experiencias vividas por el autor y su familia asociadas con Amatlán y otros lugares del planeta, así como enseñanzas de la tradición Sufí, con la que estaban vinculados Germán y Lina, su esposa.



La lectura del texto me causó un positivo impacto, pues además de ser de muy grata y ágil lectura, guarda profundas enseñanzas y además estaba en la línea de los diversos eventos que investigaba y vivenciaba desde hacía muchos años atrás. O más bien debería decir, me rondaban desde más allá del espacio tiempo.
T
an pronto como terminé la lectura del antes mencionado libro, traté de tener una plática personal con su autor quien accedió de manera gentil, pero por su avanzada edad y estado de salud fue difícil intercambiar más profundamente. Ni la vista, ni el oído le eran muy útiles ya. Por otro lado, para mi aun no había llegado el tiempo de ordenar más claramente mis propias vivencias y plasmarlas en palabras.

Apenas, y con mucha dificultad por mi parte, podía narrarlas a Antonio mi amigo, el
testigo de Regina quien años atrás presentara el libro de Germán, y que con la misma gentileza accedía a escucharme cada vez que yo lo sentía necesario y se lo solicitaba. Importantes fueron esas pláticas por su escucha desinteresada, donde además sabios, profundos y “premonitoriosconsejos me fueron brindando claridad y guía en el camino, así como mucha paz, pero ese será tema de otro relato.

Guardo un muy grato recuerdo de Germán quien dejara su cuerpo apenas unos pocos años atrás. Compartí con él: La complicidad de su libro, y su búsqueda espiritual. Un cariño por México y su misión trascendente plasmado claramente en su texto, vehículo utilizado por la Tradición, la unánime, que designó a Germán como mensajero para enviar un mensaje. Además del vínculo con su esposa e hijos quienes son ahora mi familia, pues de toda esta búsqueda se dio una relación de pareja con Mónica.
Siete años después del primer encuentro con Germán, escribo ahora estas líneas en Tetlixpa (lugar donde la piedra en lengua náhuatl). La misma casa de Amatlán, donde mi suegro antes escribiera su libro “La Puerta”.

Tetlixpa “lugar donde la piedra”


- Primeros encuentros con Amatlán de Quetzalcóatl:
Empezaba mi relación con Mónica y era común ahora pasar fines de semana enteros en la casa de mis suegros ubicada en Amatlán de Quetzalcóatl. Durante esos fines de semana vivimos cosas increíbles, vinculadas a las mágicas montañas de la cordillera que llega hasta el cercano poblado de Tepoztlán que rodean la zona.
Desde la primera vez que llegué a la casa, agradecí y ofrendé al lugar y sus montañas, sabedor de que era el mítico lugar del nacimiento de Quetzalcóatl, guardián de un profundo conocimiento para México y su despertar.
Era común que Mónica y yo camináramos por entre las diversas veredas que parten del pueblo adentrándose en las montañas hasta distintos lugares sagrados. Durante esas excursiones tuvimos diversas vivencias maravillosas.
En una ocasión, después de una larga caminata llegamos alto en la montaña cercana a la llamada “Cabeza de Quetzalcóatl”, de pronto nos envolvió a ambos una esfera energética, un globo inmaterial “viscoso” con una especial luminosidad. Nuestros corazones estaban totalmente abiertos y experimentábamos una sensación de amor y complementariedad total y en armonía con la montaña y el entorno, e igualmente nos percibíamos mutuamente mucho más jóvenes pero a la ves intemporales. Una experiencia fuera del espacio tiempo ordinarios.

En otra ocasión caminábamos en las cercanías de “La puerta” cuando tuve la certeza de que a lo lejos venía un ser, vestido con ropajes de viento. Invité a Mónica a recostarse en el suelo y cerrar los ojos y le dije ¡Escucha!. Percibimos ambos claramente como se acercó, pasó a un lado de nosotros y se alejo caminando. Tenía clara certeza de que era el mismísimo señor Tepoztecatl, hijo de Ehecatl, dios del viento.

Al final de año, acudía ahora junto con Mónica a la media noche, a la montaña en las inmediaciones de “La Puerta”, en una grieta arriba del lugar donde existe un altar destinado la virgen morena, la guardiana de México, la Virgen de Guadalupe, a dejar una ofrenda agradeciendo tantas milagrosas experiencias, mismas que continúan hasta hoy en día y de las cuales tan solo un poco puedo compartir, por ahora.



- Estusha un encuentro inesperado:
Muchas veces mis parejas han sido vehículos para los encuentros que deben ocurrir. Mónica no era la excepción aunque muchas veces los llamados a través de ella siempre conllevaban factores emocionales. Baste mencionar que Mónica es una verdadera sirena Atlante, con un stellium (termino astrológico para describir una gran acumulación de planetas) en Piscis, signo de agua, asociado con el océano, el inconsciente colectivo.

En esa ocasión, mi intuitiva compañera sugirió salir de Tetlixpa nuestro refugio, para ir a ver una casa que vendían cerca de la entrada en el mismo poblado. Mónica había mencionado, antes en varias ocasiones al pasar frente a la propiedad de llegada al pueblo, que era muy bonita. Ella la conocía por dentro pues era propiedad de unos amigos de la familia, Álvaro, un reconocido laudero y Kati su esposa, quienes junto con mis suegros eran, hace unas décadas, los únicos “avecinados”, es decir, los únicos habitantes de la ciudad con casas en Amatlán, pues el pueblo había sido muy reservado en a quien dejaba residir en él no siendo originario del mismo, en especial con personas procedentes de la ciudad. Ahora que estaba en venta el inmueble era la oportunidad de que yo la conociera.

Llegamos al exterior de la propiedad ubicada a unas pocas cuadras de la casa de los padres de Mónica pues hasta la fecha el poblado es muy pequeño aunque empieza a abrirse al mundo. Tocamos, y por entre la herrería y los carrizos de la puerta sin abrirla, apareció un mujer joven. Le dijimos que queríamos ver la propiedad y nos pidió que regresáramos unas horas después pues estaba ocupada en ese momento. Convenimos una hora por la tarde y nos retiramos. Cuando nos alejábamos, Mónica creyó reconocer a la mujer a quien conocía de tiempo atrás. Sin total certeza afirmó ¡Creo que era Estusha, la hija de Jacobo!.

Más tarde, al regresar a la hora citada, se confirmaba que efectivamente era ella. Nos encontrábamos frente a frente después de tantos años y tantas previas sincronicidades. ¿Como hablarle del vínculo existente entre nosotros por medio de su padre, como hacérselo saber?. Solo pude agradecer nuevamente desde el silencio al Gran Espíritu.

Durante el encuentro con Estusha tuve una clara sensación, como de una especie de ruptura energética en la parte superior de su cabeza, una interrupción asociada con su sexto y séptimo chakra debida al profundo dolor debido a la pérdida de su padre años atrás y las duras experiencias vividas después de la misma. Lo sensación se confirmó cuando ella de manera espontánea comentó, quizá en respuesta a mi inquietud interna, que hacía poco la habían operado de un tumor en la cabeza.
Le pregunté que si la había operado “El Hermanito” a lo que ella me contestó que no. La siguiente pregunta obligada era ¿porqué no?. ¡Fue algo muy intempestivo!, me contestó.

Ante las circunstancias, sentí que no era prudente indagar en ese momento en el tema relativo a Jacobo y su desaparición, por lo que traté de aprovechar el vinculo directo con Estusha, que también me era muy importante y le pregunté por su música y si existían más grabaciones. Para mi era claro que lo mismo que Jacobo plasmó en su obra, ha sido bellamente trasmitido a través de la música del grupo “Cielo y Tierra”.

Estusha fue a la parte posterior de la casa, que habitaba temporalmente prestada por los dueños en tanto se mudaba a la suya que estaba en construcción en un poblado cercano, y trajo una caja que contenía CD´s y algunos libros de su padre. Me comentó que el grupo hizo una grabación más llamada “Induí”, y a partir de allí Estusha continuó por su propia cuenta dando origen a un bello material denominado “Vakna Cobal”. Compré los dos discos que no había escuchado y algunos libros que no tenía, de entre los pocos títulos con que ella contaba, pues muchos no han sido reeditados desde que Jacobo estaba a cargo de la edición.

Fue muy interesante un comentario de la hija de Jacobo refiriéndose a que otra de las integrantes del grupo “Cielo y Tierra” era Angélica, hija del Dr. Siegfried Baunbach. Un conocido personaje con un largo camino vinculado con la consciencia y el despertar. Fundador del espacio Iztac Multiversidad, ubicado en las las faldas de la volcana, la Iztaccihuatl, lugar que conociera alguna vez por eventos vinculados con Regina. Me confirmaba que los artistas miembros del grupo eran canales, al igual que todos en potencia. Sensibles antenas capaces de captar y retransmitir las vibraciones de lo planos espirituales a esta dimensión material.

En el presente Estusha tiene un nuevo material basado en poemas tomados de un texto de su padre, titulado “Cantos de ignorancia iluminada”, texto bello y profundo de Jacobo, recientemente reeditado.

Ahora que se me permite escribir estos pasajes, tengo contacto cercano con Oscoy, quien desde hace años mantiene estrechos vínculos con Estusha, así como con la continuación y los propósitos del trabajo realizado por Jacobo. Ahora se también que en ese momento él fue cercano protagonista de la cirugía que le fuera efectuada a ella.


- La cabaña de Jacobo:
A partir del primer encuentro con Estusha, mantuvimos una lejana pero fraternal relación por el vinculó que me unía con su padre, a quien admiraba, por su dedicación, honestidad, capacidad visionaria, etc.. Admiración que mantengo hasta la fecha, pues considero que Jacobo es un maestro a quien hombres de conocimiento (“chamanes”) de México, India y Tíbet entregaron un gran legado para ser difundido como parte de un compromiso para el despertar de México. Lo mismo ocurre con Antonio, “el testigo” de Regina, también cercano y querido amigo, así como muchos, muchos más, incontables, en un silencioso anonimato haciendo un amoroso trabajo de gran relevancia para el despertar de la humanidad en su conjunto.

En alguno de los pocos encuentros personales que tuve posteriormente con Estusha, comenté con ella que estaba interesado en conocer la cabaña del bosque a que Jacobo hacía referencia en sus libros.
Le manifesté incluso mi interés en rentársela si ella estuviera interesada.
Ella me conocía poco, no tenía ningún antecedente mío, pero nuevamente la providencia actuó desde el principio pues desde el primer encuentro Estusha tuvo una clara referencia de Mónica pues conocía bien a Diego Herrera, su hermano, músico de reconocida trayectoria internacional.
Me comentó que la cabaña no se había utilizado desde hacía mucho tiempo atrás, que estaba abandonada, reiteré mi interés y acordamos que lo pensaría.

Tiempo después acordamos una cita en la carretera para conocer la cabaña, misma que por un “mal entendido” casi no ocurre, pero la milagrosa ayuda de lo invisible permitió que sucediera encontrándonos con Estusha y su madre Lizzete que la acompañaba en el punto acordado.

Atravesamos en mi auto un largo trecho de terreno accidentado y arribamos hasta la puerta exterior de la propiedad, rodeada por una malla metálica. Descendimos y en tanto Estusha abría la puerta para ingresar, de manera espontanea comentó detalles de la investigación sobre la desaparición de su padre, confirmando íntegramente la información recibida tiempo atrás de parte de Sam. En lo que concierne a la tercera hipótesis no es parte de su realidad, ni de ella, ni de cercanos familiares, ni de otras personas que estuvieron muy cerca del Jacobo persona. Es apenas ahora, mucho tiempo después de aquellos sucesos, que puedo compartir de manera cotidiana con personas con un largo camino de búsqueda y trabajo personal en el campo de la consciencia que no solo saben que eso es posible, sino que su misión de vida es transmitir las enseñanzas para liberarse de la “cárcel de la materia” y despertar.
Lo mismo ocurrió con Regina, vinculada al igual que Jacobo con el Tíbet y el despertar de México. Aunque de ella solo tengo referencia por Antonio, mi amigo “el testigo”.

Regresando a los sucesos de la cabaña, una vez abierta la puerta de acceso penetramos todos en grupo, integrado también por Mónica y Germán, su hermano residente actualmente en San Francisco California, un sensible fotógrafo (psicógrafo prefiero llamarlo) quien coincidentemente estaba de visita en la ciudad de México.

Estusha y su madre se adelantaron para abrir una segunda puerta, la que permite el acceso a la cabaña propiamente. Me detuve distante a tomar una fotografía de la simbólica apertura, y ellos penetraron inmediatamente. Yo simplemente no podía con las sensaciones que sentí desde el ingreso por el primer acceso. Una profunda emoción me embargaba, muchos años y vivencias fueron necesarios para que se diera ese evento que jamás pensé tener el privilegio de atestiguar. Se agolpaban en mi mente incontables narraciones de Jacobo relativas a la cabaña y las experiencias allí vividas por él. Exploté en un llanto de felicidad y gratitud y me alejé un poco para caminar respirar y debo confesar, prolongar un poco también.





Un poco más tranquilo, entré en la cabaña donde con rostros extrañados por mi retraso me esperaban todos. Le pedí a Estusha y a su madre que posaran frente a la biblioteca de Jacobo para registrar esa “histórica” experiencia, al menos para mí. La reapertura de la sede del INPEC, el Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia, centro creado por Jacobo y sello editorial de su obra bibliográfica a partir de su encuentro con Pachita y los chamanes de México.

Tomé la fotografía y sin poder contenerme, rompí en llanto frente a todos embargado por la emoción de aquellos sucesos.


No tengo idea de que efecto causó aquella escena en Estusha, pero sé que le dió alguna positiva impresión, pues de esa visita se desprendió el que ella de manera generosa accediera incluso a permitirme el acceso a ese espacio, deseosa de que se continuara con el trabajo de su padre.

Durante varios meses, tuve conmigo las llaves de ese lugar al que visité en varias ocasiones sin ser capaz de tomarlo del todo. En buena medida por circunstancias de una nueva etapa de mi vida que se estaban definiendo donde Regina y la energía asociada con ella jugaban un papel fundamental que más adelante definiría los eventos. Pero durante ese tiempo pude acceder a los libros escritos por Jacobo de su biblioteca personal, con su propia vibración. Incluso pude experimentar la energía de su “cueva de meditación” lo cual me permitió comprender aquello que el mismo Jacobo escribió sobre el estado de conciencia llamado Mahamudra alcanzado finalmente en la hamaca de Don Panchito, el chaman maya, después de numerosos viajes y años de búsqueda por México, India y Tíbet.

Incluso me fue materializado un objeto asociado con la federación galáctica que me hizo recordar el “aporte” que Pachita le entregó a Jacobo, un pequeño cuadro entregado si no mal recuerdo, por el maestro Flo.


- Salida de la cabaña de Jacobo:
Al mismo tiempo que se daban los eventos antes mencionados con la cabaña de Jacobo, tenía encuentros semanales, en un amoroso y milagroso entorno, con diversos guardianes vinculados con Regina y su legado.
Uno de ellos, mejor dicho una de ellas era mi querida amiga y compañera Ana Luisa, quien una noche, al terminar la sesión, me dijo ¡Tengo las llaves de la casita de Regina, cuando quieras ir pídemelas!.
Aquella oferta era muy poco común, a pesar de yo saber de tiempo atrás de su vínculo con el lugar, nunca antes me la había hecho y ahora la oferta era salida de “la nada”.
Aquel aparentemente intrascendente comentario sería premonitorio y definitivo para los sucesos que esa misma noche ocurrirían. Al llegar a casa me encontré un mensaje en mi contestadora telefónica. Era Estusha quien sin más explicaciones me pedía le entregara las llaves de la cabaña de su padre y los libros que tuviera conmigo. La hora de la llamada coincidía con la de la reciente oferta.

Al día siguiente entregué lo solicitado a una persona enviada por Estusha. El orden cósmico definía los eventos, pues tiempo atrás Estusha me había comentado que la Universidad Autónoma de Morelos tenía lista para su publicación la serie “Chamanes de México” y que solo necesitaban alrededor de cien mil pesos para publicarla. Derivada de otras sincronicidades, estaba en medio de personas que de manera anónima estaban interesadas en apoyar trabajos vinculados con el despertar y la conciencia. Estaba tomada prácticamente la decisión de apoyar ese proyecto cuando ocurre lo antes narrado y el apoyo deciden canalizarlo hacia Regina.

Desde entones ha sido una constante en mi vida la presencia dual de Jacobo y Regina, ambos asociados con Cuauhtémoc. En todas las circunstancias donde se menciona uno, Jacobo, o su obra, o Pachita, o “El Hermanito”, aparece de alguna manera Regina.


- La cabaña de Jacobo, una vez más:
Cuatro años después, me encontraba en mi también semanal sesión con Leticia la médium ex alumna de Jorge Berroa, en la que en cada sesión tenía experiencias intensas como algunas de la narradas ya en este mismo espacio.

De pronto en la parte avanzada de la sesión los maestros mencionaron que visualizáramos algo que deseáramos. Sabedor de que las peticiones del ego, con el paso del tiempo solo traen decepción y sufrimiento. Por un lado por que nunca nos traen verdadera felicidad y por otro por el despego necesario tarde o temprano, derivado de lo efímero de la creación material.


Decidí entonces soltarlo, no pedir nada y dejarlo en manos de mi ser superior. En ese momento surgió en mi mente una visión anormalmente nítida, pues me acompañan más las sensaciones que las visones comúnmente. Era una casita rodeada de vegetación.


En ese momento vinieron a mi mente por asociación natural dos lugares con los cuales estaba inconscientemente vinculado, Tetlixpa, la casa de Amatlán de mis suegros, y Safed, la cabaña de Jacobo.

Terminada la sesión llegaba a casa y mi mujer me comentaba que su madre, viuda hacia tiempo, se iba a Oaxaca a iniciar una nueva etapa de su vida y nos ofrecía la casa de Amatlán, si estábamos interesados. Ese mismo día eventos asociados con Mónica me llevaron a tomar la decisión de pasar el fin de semana en dicha casa. Al llegar a la misma, solo por primera vez, la sensación de la presencia de mi suegro fue muy fuerte. Como aquella con que me encontré en mi primera visita a la cabaña de Jacobo, y, durante la noche, frente a las montañas y el magnifico cielo estrellado, nuevamente rompí en un llanto de felicidad. Una vez más un escritor con una búsqueda espiritual era mi cómplice.

En ese mismo viaje sentí la necesidad de visitar a Ana, una querida amiga que pasa la mayor parte de su tiempo en su casa de Tepoztlán, a quien hace tiempo no veía, así que decidí llamarla y acordamos comer al día siguiente. La relación con ella fue, como en tantos otros casos a través de Mónica, de quien ha sido amiga y compañera de experiencias espirituales desde hace muchos años. De hecho, tiempo atrás y por intermediación de Ana es que se abrió para mí la posibilidad de entablar la cercana relación con varios de los guardianes de Regina, desde décadas atrás, viejos conocidos y ahora cercanos y queridos amigos.

A la mañana siguiente, un poco antes de salir hacia casa de mi amiga, recibía, en el muy recientemente instalado teléfono de la pueblerina casa, una llamada de Mónica. Me decía que Estusha, de quien hacía años no tenía noticias, me había llamado al numeró telefónico de la casa donde anteriormente vivía. Me había dejado su número telefónico actual y me pedía que me comunicara con ella.

Salimos a comer mi amiga y yo, y de regreso en su casa, previendo que fuera una hora demasiado tarde para cuando llegara a la casa de Amatlán, e incluso con la esperanza de que se diera la posibilidad de visitarla y hablar personalmente con Estusha, la llamé desde casa de Ana.
Me contestó y nos saludamos después de un largo tiempo de no saber nada el uno del otro, aun cuando otro personaje, Carles originario de Barcelona, entrado en escena apenas unas pocas semanas, muy interesado en Jacobo y su trabajo, e igualmente vinculado de tiempo atrás con Jorge Berroa y Antonio Velasco Piña, encontró material relativo a Jacobo en Internet y se había puesto en contacto conmigo vía correo electrónico, al igual que con Estusha, creando un lazo invisible que reactivaba nuestra vieja conexión.

En esa llamada a Estusha, en medio de fuertes ruidos en la línea que me impedían escuchar con claridad, me comentó que el día anterior por la mañana había tenido una visión asociada conmigo y que quería “entregarme” la cabaña para que continuara con el trabajo de su padre. Que sentía que hace años se había perdido una oportunidad. Que la disculpara pero que había estado en medio de asuntos personales difíciles que la habían llevado a tomar la determinación de pedirme las llaves.

Le pregunté si podía visitarla para platicar al respecto, a lo que ella me respondió que no le era posible recibirme, pues estaba a punto de iniciar sus labores de cierre del día como mamá. Sentí entonces que al menos debía expresarle que no había nada que perdonar, igualmente le agradecí profundamente la oferta y le dije que le llamaría después para comentar, confiando que la línea estuviera en mejor estado.


- La biblioteca Jacobo Grinberg:
Al día siguiente llamé por teléfono a Estusha desde Tetlixpa, le reiteré mi agradecimiento ante su generosa oferta, y traté de comentarle que si bien era muy valiosa en si misma, era igualmente importante que, como ya antes le había solicitado, me permitiera tener acceso a la totalidad de la obra de su padre, lo cual hasta ese entonces no me había sido posible. Traté de aclararle que tal petición nada tenía que ver con lo relativo a los derechos editoriales, los cuales le pertenecen a ella íntegramente. Sino a la posibilidad de formar una biblioteca completa, un acervo para investigación que pudiéramos denominar "La Biblioteca Jacobo Grinberg". Lo anterior de alguna manera ya existe, esta custodiado lo mejor que se puede y hasta donde lo permiten los recursos, por parte de Estusha, tanto en Safed, la cabaña, como en Villa Terita, otra propiedad cuyo nombre está asociado a Tere, la pareja de Jacobo desaparecida junto con él. Pero el material, libros escritos por Jacobo así como de otros autores, no son accesibles al público ni son utilizados actualmente como acervo bibliográfico o como para parte de un material de investigación.


- Los cristales de la Galaxia:
La idea de contar con una biblioteca de acceso público conteniendo la totalidad de la obra de su padre, era algo que venía llegando a varias personas en contacto con Jacobo de diversas maneras, según me fui enterando con el paso del tiempo cuando me fui encontrando con varios de ellos a partir del material puesto en Internet a modo de un modesto reconocimiento al legado dejado por él.

Me era importante reiterarlo a Estusha, como antes ya lo había hecho, tema al cual estaba sensible pues ella misma había dedicado mucha energía a custodiar el valioso material que mantenía en resguardo, e incluso más allá de solo el aspecto económico, estaba interesada en la difusión editorial y continuación de la obra de su padre. Sin embargo aún ahora no sentía, a pesar de los cuatro años transcurridos, que podía explicarle que había diversas personas que recibían mensajes de su padre por medio de sueños, ideas repetitivas, etc., con indicaciones de buscar información, o bien encuentros sincrónicos con sus libros que eran claves que permitían seguir sus pasos y continuar “el trabajo”.
Ya había hecho algunos intentos sutiles anteriores a través de párrafos en algunos correos, sin encontrar eco o interés alguno en el tema por parte de ella.

Pero ahora con el contacto restablecido nuevamente, y la reiterada insistencia de Jacobo por diversas vías, de tener contacto con uno de los textos del que no estaba yo consciente de su existencia, titulado “Los cristales de la Galaxia” no pude más que preguntarle a Estusha. ¿Existe tal obra?, a lo cual ella me respondió afirmativamente. ¿Es posible tener acceso a ella de alguna manera?, le pregunté nuevamente. Ella me dijo que no hasta que sea publicada. Que su padre se la había dado a uno de sus tíos.

Le comenté que si ella estaba interesada quizá pudiera publicarse por medio de algunos contactos editoriales que el universo me estaba poniendo al alcance. Entre ellos Laura, una amiga, directora de una prestigiada editorial, compañera del milagroso espacio asociado con Regina.
La respuesta fue sorpresiva, como si una fuerza estuviera impidiendo el acceso al material, la voz de Estusha al otro lado de la línea “explotó” emocionalmente diciendo: ¡Como es posible que mi padre pueda estar en contacto con otras personas y no conmigo que soy su hija!, definiendo su posición por primera vez ante los mensajes que había tratado de hacerle llegar antes.
No fui capaz de decirle en ese estado como me hubiera gustado:

Querida Estusha, tu padre esta en contacto permanente contigo al igual que con varias personas a través del corazón. Es en su memoria y con su ayuda, siguiendo el ejemplo de su búsqueda que hemos continuado juntos y hasta donde ha sido posible con “el trabajo”. Es él una de las voces que te inspira en tus cantos, y a otros en sus caminos. Son su "espíritu" y el de Cuauhtémoc quienes nos ha puesto en contacto desde hace tantos años.
Muchísimo menos era momento de revelarle nada sobre Adaesuz, el maestro de Andrómeda. Clave fundamental para entender la desaparición de su padre de este plano, dejada por el propio Jacobo en sus textos finales. Ni mi relación desde hacía años y más allá del tiempo con dicho ser, y tampoco el porqué de mi interés en el texto sobre los cristalesDebía guardar silencio y esperar.

Un silencio que me recordó alguna de nuestras pláticas años atrás cuando tratando de compartirle algo de mi realidad vinculada a la relación México-Tibet profundamente vinculada a su padre igualmente, le hice mención de Regina. Ella como única respuesta me dijo - !Regina es una novela!-. Afirmación que evocó en mi mente de forma natural "El Prototipo", otra gran novela alusiva a los profundos secretos custodiados por lo Sagrado Cósmico Femenino, pero en aquella ocasión igualmente preferí guardar silencio en lugar de argumentar sobre el hecho de que el género literario y la veracidad de los hechos narrados eran factores totalmente independientes.
Para que mencionar que conocía desde hacía muchos años atrás, significativos detalles narrados por parte de los propios guardianes de la dakini sobre el vínculo existente entre Jacobo y ellos, incluso confirmados por parte del desaparecido investigador en sus propios libros.

Dado que igualmente por intermediación de secretos guardianes y elevados "espíritus" tiempo atrás me había sido revelada tanto la localización del bosque-portal mencionado por Jacobo en el ya antes mencionado texto titulado "El Prototipo", como confirmados sus profundos secretos custodiados vinculados con el resguardo del espíritu de México por parte de guardianes como Yacatl, el anciano guardián tolteca, así como por los "espíritus" de Cuauhtemoc y Tlacaelel, entre otros. Tan solo me despedí agradeciendo el ofrecimiento de la cabaña y terminamos aquella nuestra última conversación, hasta ahora.

Desde entonces se han multiplicado las señales insistiendo en hacer contacto con el libro y se han revelado los nombres de quienes tienen en su poder copias, pero el universo aún no da el permiso de acceder a él. Sin embargo los mensajes de el Ser, más allá de la personalidad de Jacobo, continúan como desde hace mucho tiempo atrás, dando guía.
Un recuerdo de si mismo a cuyas memorias era posible acceder a través de un gran cristal de cuarzo colocado en la zona de meditación. Silencioso testigo, custodio de secretos de Jacobo y de Safed, mismos a los que era posible acceder entrando en sintonía por medio de la fuerza vital.

- Buscando a Jacobo, encontrando a Adaesuz:
Han pasado varios años desde aquella última conversación y tanto Estusha como David, hija y hermano de Jacobo respectivamente, continúan junto con otros o bien en la búsqueda del Dr. Grinberg o bien elaborando o recreando material alusivo a algunas etapas de su trabajo.

En su disco “Transciciones”, Estusha Grinberg, musicalizó algunos pocos llamémosles "poemas", que más bien son profundas revelaciones de su padre tomadas del texto titulado "Cantos de ignorancia iluminada".

Con el paso de los años me ha sido concedido el milagroso regalo de tener el privilegio de conocer a no pocas personas seguidores del camino del espíritu y que por lo mismo han detenido por un instante al menos sus egos ansiosos de reconocimiento y otras ilusiones del mundo. Ello los ha vinculado con el Ser más allá de la personalidad de Jacobo y así ellos han dejado de buscarlo, pues se han encontrado con Andrés y en particular con Adaesuz quien desde donde se encuentra, en otra dimensión, ha continuado entregado revelaciones sobre los portales dimensionales asociados con el profundo codicé mariano de la Virgen de Guadalupe.





Quizá si aquellos que usan la figura de Jacobo solo para sus fines personales se abrieran al profundo misticismo de Pachita y en general de las mujeres y hombres de elevado conocimiento, o chamanes (o shamanes) como se les denomina en el Tibet, dejarían de pensar en él Dr. Grinberg tan sólo como un científico al que incluso hay quienes hasta lo consideran un iluso que fue engañado. Entonces serían capaces de comprender mensajes como el siguiente a cuyo encuentro fuimos guiados por el propio Adaesuz.

DIMENSIONES
Desde arriba lo separado es uno penetrando en dimensión eterna.
Lo unido se entremete cuando el tiempo en espacio se convierte.
Aumentando la información simultanea se procura el cambio.
El todo es en vida parte de los que sigue cuando se muere.
Así se penetra en la dimensión siguiente.
"Cantos de Ignorancia Iluminada" - Jacobo Grinberg

Pero ese es justamente el camino de la expansión de la consciencia, consciencia que nos lleva a ser capaces de comprender y volver visible lo invisible y tangible lo intangible.


En la película “Encuentros con hombres notables” basada en el libro sobre la vida del gran maestro George Ivanovich Gurdjieff cabeza de la escuela del Cuarto Camino, aparece el siguiente diálogo que, como su obra en general, revela profundas verdades.

"La fe no puede ser dada al hombre. La fe no es fruto del pensamiento. Viene del conocimiento directo. Por ejemplo, si mi hermano me suplicara que le diera la décima parte de mi conocimiento yo no podría hacerlo, por que el no tiene el conocimiento ni las experiencias que he adquirido a lo largo de mi vida. Eso sería querer saciar el hambre de alguien simplemente con la mirada". 

"Existe una ley. La calidad de lo que uno comprende, depende de la calidad del habla personal. En nuestra orden tenemos dos hermanos muy ancianos. Uno es el hermano A*, el otro es el hermano S. Ellos viajan constantemente de un monasterio a otro predicando. Una o dos veces al año vienen a vernos, esto es siempre un evento importante. Cuando el hermano S habla es como el sonido de los pájaros de paraíso. La palabra del hermano A tiene casi un efecto contrario. El farfulla confusamente. Cuanto mayor es la impresión que produce el hermano, más rápidamente se desvanece y no queda nada de ella. El hermano A apenas deja impresión pero lo que dice, penetra en el corazón y permanece allí.
Entonces llegamos a la conclusión de que los sermones del hermano S vienen completamente del intelecto y actúan solo en nuestras mentes. Pero los del hermano A vienen directamente de su Ser y actuaban en nuestro Ser.   ...  . El pensamiento y el conocimiento son completamente diferentes. Uno debe esforzarse para llegar al conocimiento. Solamente eso puede llevar a Dios".

En sus textos "Pachita" y "El Prototipo",  Jacobo hace referencia al don de la palabra lo cual tendría relación directa con el párrafo anterior.

Confiemos pues en que en su canto, las vibraciones de la voz de Estusha surjan desde el fondo de su corazón, pues es solo desde allí que podrá darse la conexión con la parte más trascendente del mensaje legado y que permitirá encontrarnos con el Ser, más allá del yo creado por la limitada, efímera e ilusoria idea del Dr. Jacobo Grinberg como personalidad.

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* Traducción del diálogo en Inglés: Hermano A representa a la consciencia de Unidad con el Ser (ALL - Todo). Hermano S representa al hombre que habla sin conocimiento (SAYS - Dice).




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